Lllegada + bienvenida + primera cena
Llegamos cuando el día ya va bajando. El cortijo aparece entre campo abierto y, casi sin darnos cuenta, empezamos a hablar más despacio. Las habitaciones se reparten sin prisas y la mesa se alarga con productos de la zona, pan reciente y conversaciones que nacen solas.
Después de cenar, un pequeño paseo nocturno y una primera historia del lugar. Nada preparado, nada forzado. Solo ese momento en el que el ruido de fuera empieza a quedarse lejos.
Hoy no hacemos nada… y precisamente por eso, empieza el viaje.
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Naturaleza + historia + vida local
Empezamos el día desayunando con calma y salimos a hacer un senderismo por el entorno natural, entendiendo el paisaje, su historia y cómo se vive aquí.
Después visitamos una almazara para descubrir de verdad todo lo que hay detrás del aceite.
Comemos en el campo, sin prisas, y tenemos un rato para descansar.
Por la tarde nos vamos a Fortaleza de la Mota, en Alcalá la Real, una fortaleza medieval impresionante que te mete de lleno en la historia.
Y al atardecer, cerramos el día en una cervecería artesanal, conociendo cómo se hace la cerveza y disfrutando de una cena maridaje con vistas al pueblo.
Despedirse sin correr
El último día empieza con calma: desayunamos tranquilos, preparamos el equipaje y nos vamos a Frailes.
Allí recorremos sus calles y salimos a un pequeño sendero por el campo para entender, una vez más, el entorno auténtico de la Sierra Sur.
Antes de despedirnos, compartimos unos productos típicos de la zona, como broche final a la experiencia.
Un cierre sencillo, sin prisas, y con la sensación de haber vivido algo de verdad.






